viernes, 10 de febrero de 2012

Dumbos que no vuelan

Ellos no vuelan como lo hacía su primo inventado por Don Walt –aunque quizás quisieran y con toda razón, después de sufrir el trato que les ha dado una especie que camina en dos patas y se dice sumamente inteligente y consciente- pero andan a gigantes pasos entre las selvas del Sureste Asiático.

Hace tiempo vivían tranquilos en su hábitat y convivían libremente entre ellos. El hombre los fue sobre explotando, primero como bestias de carga, luego como trofeos de cacería, más tarde como materia prima en joyería y objetos y hoy, como atractivos turísticos (sin contar a los chinos quienes también los usan de alimento)

Los elefantes han pasado de transportar madera o materiales de construcción a cargar con felices visitantes que piensan sólo en su hermoso momento durante las vacaciones y no usan su consciencia para reflexionar sobre la vida y el trato reciben a cambio.

Así, el gran gigante de Asia está -también- en vías de extinguirse.

Pero entonces viene la duda: ¿Cómo no ver, visitar, sucumbir ante la infinita belleza de estos hermosos animales? ¿Cómo no regalarme un paseo sobre uno de ellos? ¿Cómo no disfrutar su sabia mirada llena de paz? ¿Qué tan pesado puedo ser para él?

En realidad no lo somos. El problema no radica en que se cansen con nuestro peso, sino que, como tú, hay otros cientos diariamente y esto implica más y más dinero para los mahouts (sus “amos”) Por eso a los mahouts no les gusta que descansen, pues esto supone perder ingresos. Es esta práctica injusta lo que los enferma y finalmente, los mata.

Como un plan alternativo para rehabilitarlos, obtener recursos y permitir que el turismos disfrute de ellos se creó la Organización No Gubernamental “The Elephant Valley Project” que renta los elefantes a sus mahouts para que pasen uno (o más) días caminando, alimentándose y viviendo como lo hacían antes, entre la jungla.

La gente puede ir a visitarlos y caminar con ellos, verlos bañarse o alimentarse. También puede realizar donaciones o participar como voluntario en las instalaciones del valle. De esta forma nosotros podemos seguir viéndolos y ellos descansan y regresan a su entorno original.

¡Visítalos!

http://www.elephantvalleyproject.org/

Cosas buenas para escribir en un librito

· De preferencia organiza tu viaje de tal forma que visites los templos mínimo tres días (en uno no alcanzas a ver lo más importante) Y si eres muy clavado, compra el boleto de una semana (aunque dudo que puedas ver absolutamente todo, pues hay templos que son muy lejanos e inaccesibles)

· Prepárate mental y anímicamente. Observa muy bien tus emociones y sobre todo, tu sentimiento de culpa. Es MUY fuerte ver que en Angkor hay un sin fin de camboyanos sumamente necesitados que hacen lo que sea -literal- y te venden lo que sea –también, literal- con tal de comer algo. Es una situación difícil, quieres ayudar pero no terminas de ayudarlos a todos.

· Sí, intenta ayudar a los más que puedas y como puedas pero hazlo con conciencia. MUCHO CUIDADO: Para mi, es importante que verifiques lugares donde sí ayuden a la gente o compres directamente con artesanos o con la gente “real”. Hay muchas instituciones y ONGs que aprovechan las buenas intenciones del turismo para lucrar con los lugareños y enriquecerse.

· Guíate con: http://www.stayanotherdaycambodia.com/

· (Sobra decirlo, según yo, pero…) NO apoyes ningún tipo de prostitución, mucho menos la infantil. Denuncia lo que veas.

· Visitar Siem Reap y los templos es en verdad lo más hermoso de Camboya. Pero ir sólo a eso no ayuda mucho al país, fomenta que la riqueza sólo se concentre en esta zona y que más gente emigre al área. Intenta darle más días a este lindo país lleno de gente aún más bella y así les ayudarás directamente.

· Visita las playas e islas, los lugares más naturales son todavía hermosos.

· Puedes hacer los circuitos “chico” y “grande” dentro de los templos, en bicicleta (si es que te gusta el ejercicio)

· Aunque Angkor Wat al amanecer es más turístico que Disney, el gentío y la desmañanada valen totalmente la pena.

· Acude al Bayón al atardecer, el juego de sombras y luces sobre los rostros gigantes es sublime.

· Ta Prohm y Bantey Srey son templos que no debes perderte (el segundo está a 37kms, así que necesitarás un Tuk-Tuk para llegar)

· Evita los recorridos sobre elefantes, esto fomenta el uso de estos hermosos animales de forma indebida.

· No toques ni te recargues sobre los grabados, conserva los que quedan.

· Y por supuesto… ¡llévate tu basura!


OJO: ¡No te olvides de llevar y leer tu librito!

Apuntes angkorianos

Quizás lo más maravilloso de Angkor es que cada día te encuentras con una sorpresa nueva. No tiene nada que ver con lo que conoces en términos mexicanos. Aquí, se fue construyendo una inmensa ciudad al paso del los años y de los reyes que fueron heredando (o usurpando) el trono.

Aquí no encontrarás una única ciudad con determinados fines, por ejemplo, un adoratorio, un panteón o un lugar de esparcimiento. Aquí hay edificios que fungían como crematorios, como tumbas, como fortaleces, como palacios… Todo lo que requería una gran civilización. Todo estaba aquí, en la misma gran capital de este Imperio.

Cada monarca construyó según sus necesidades y sus creencias. Por ello, algunos templos son budistas y otros hinduistas. Hubo quienes hicieron mansiones, otros, erigieron murallas para protegerse de los enemigos (principalmente de los siameses, que hoy llamamos tailandeses) Así Angkor se puede recorrer mientras caminas a través del tiempo y de la historia de quienes lo levantaron.

Aún cuando cada Rey/Dios construía según su propia fe, la religión de los antecesores se mantenía plasmada en otros templos. Es por eso que hoy se nota un sincretismo entre hinduismo y budismo en muchas de las construcciones.

Algunos de los elementos grabados sobre las piedras (interesantes para apreciar) son:

· Fuego, generalmente aparece en las entradas de las puertas y simboliza una purificación al peregrino que visita el templo.

· Flores de loto, representan la pureza.

· Budas

· Apsaras, bailarinas de los Dioses-Reyes (los monarcas eran considerados mitad humanos, mitad Dioses)

· Nagas, serpientes de cinco cabezas, construyen puentes de arcoíris hacia los Dioses.

· Garuda, águila y serpiente; seres alados que portan una espada.

Muchos de estos relieves han sido ya arrancados de sus lugares originales a causa del tráfico de arte (auspiciado en un inicio por Europa, en especial por los franceses quienes conquistaron estas tierras y ayudados por Tailandia, por donde eran sacadas estas piezas) Estos grabados nos muestran la vida cotidiana del pueblo, las guerras, el trabajo en el campo, elefantes, mujeres… vida y muerte.

Angkor es considerado el complejo religioso más grande del mundo y se extiende por kilómetros y kilómetros a la redonda, fue construido por las órdenes de varios dirigentes y el trabajo arduo de miles de esclavos y elefantes.

Al verlos, no pude más que recordar cuán humanos somos todos (incluidos esos supuestos reyes no tan humanos) Sobre sus muros se plasma esa dualidad mundana y celestial; esa devoción a nuestros dioses y esa soberbia hacia nosotros mismos; el ego, el viejo amigo ego que construye lo imposible para demostrarse a sí mismo su grandeza y aquél otro lado humilde que alaba y busca halagar al Creador.

miércoles, 8 de febrero de 2012

La gran joya khmer: los templos de Angkor

Como mexicanos tenemos una expectativa alta, muy alta, en cuanto a templos y ruinas respecta. Entre esta comparación difícil de evitar y la insistencia desde meses atrás por parte de Eduardo en que llegáramos al famoso lugar, yo venía ya un poco atosigada con Angkor.

Así llegamos a Siem Reap, la ciudad cercana al conjunto de templos que representan el mayor ingreso económico de la Nación. Angkor es tan importante que su figura se dibuja en miles de lugares y promocionales, incluso es el nombre de cervezas y –todavía más fuerte- se plasma sobre la bandera camboyana.

Yo iba con mis serias dudas la primera mañana de visita (y para mis adentros esperaba mirar construcciones quizás bellas pero absolutamente lejanas a Teotihuacán o Palenque, por ejemplo) Así nos pusimos de acuerdo con un conductor de Tuk-Tuk (especie de bicitaxi motorizado) quien pasó por nosotros cuando aún era de noche y nos llevó hasta el templo insignia: Angkor Wat.

Compramos nuestros boletos por tres días (un día:$20usd; tres días:$40usd y una semana:$60usd) para estándares locales esto es carísimo pero muy pronto me daría cuenta cuán insignificante resulta el monto a pagar…

El hombre del Tuk-Tuk nos dejó a la entrada de lo que parecía algo como templo (aunque veíamos casi nada) Unas decenas de personas más caminaban hacia la misma dirección. Decidimos seguirlas. Para cuando llegamos al lugar donde -asumimos- tendríamos que esperar la salida del padre Sol, muchos más se encontraban amontonados ya.

Mientras la gente calibraba sus cámaras y buscaba el mejor ángulo, el cielo comenzó a clarear. Cada rayo asomado por detrás de las nubes dibujaba la sombra del santuario. Al llegar el momento de plena iluminación aquel gigante de piedra, silencioso y contemplativo, nos hizo enmudecer.

A partir de ese momento, el primer asombro se presentó…

Frente a nosotros estaba un testigo mudo, abandonado a los elementos, que nos recordaba quienes habían sido los antiguos khmer: Gente de profunda fe y gran ego; gente de sueños altos y alas para alcanzarlos; gente buena, gente soberbia, gente muy gente que en aras de coronar su imperio construyó a lo alto y se olvidó de la mesura. Gente que, finalmente, después de crecer desmedidamente, sucumbió junto a su reino y acató las leyes del Universo: extinguirse tras la sobreexplotación de su entorno.

Angkor nos recuerda lo grandes que podemos llegar a ser pero también nos enseña a no olvidar el respeto y, encima de todo, la humildad con todo aquello que nos rodea. Con nuestra Madre, la Tierra.