miércoles, 27 de abril de 2011

¿Ninh Binh?

Estuve a punto de obviar este lugar. El pueblo no tiene algo significativo -nisiquiera es lindo- pero a las afueras está Tam Coc. Yo lo conocí en temporada de frío y los campos de arroz eran estanques verdosos. Imagino que en temporada de lluvias será hermoso: montañas altísimas, arrozales y ríos. Se puede ir entre estos paisajes en una barquita de bambú.

Es muy turístico y, como en muchas partes de Vietnam, tienes siempre la sensación de que la gente se interesa en ti sólo por el dinero que les puedas dejar. Si no les das lo que ellos asumían justo o correcto hasta se pueden molestar y reclamar.

Es una sensación confusa. Por una parte sabes que los ayudas considerablemente con cualquier propina, por otra, la limosna no necesariamente ayuda de verdad a los que menos tienen.

Vietnam para mi fue un lugar lleno de sentimientos encontrados. Definitivamente no fue mi mejor estado de ánimo y eso me hizo vivir la rudeza de sus habitantes todavía más dura.

Pero créanme, Ninh Binh debe ser precioso cuando está pintado de verde y una vez que el tiempo pasa, las cosas se miran distintas. Hoy… Sí volvería a Vietnam a pesar de todo. Los recuerdos agradables prevalecieron a los que no son tanto.

Y siempre está el lado cálido de las cosas. Mientras esperábamos el camión a Hue, nuestro siguiente destino, la agente de viajes nos daba un masaje para relajarnos y en sus ojos y sonrisa podías leer la pureza de su intención.

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