lunes, 13 de diciembre de 2010

Con sabor a arroz

Después de casi una semana de permanecer en Hong Kong empiezo a sentirme cansada de tanta gente y tantas compras. ¡Ah! el ajetreo de comprar y comprar no termina nunca y por unos tres días está bien, pero luego...
De cualquier forma disfruto mucho la compañía de gente nueva en el trayecto. He conocido a varios chicos originarios de aquí, de china, e incluso de otras partes del mundo y es realmente una dicha sentir que cuando compartes con alguien el sitio que visitas, tu perspectiva es otra y tu inserción a ese mundo es totalmente distinta. En lugar de ser un turista más que come cualquier cosa accesible, puedes ingresar a los submundos del alimento y por tanto de su cultura.
Así nos pasó cuando compartimos con Vivica y Dantes, dos chicos que nos alojaron en su casa por unos días y nos contaron algunas historias...

Del té por ejemplo. Generalmente hay una persona en la mesa que sirve a otros en sus vasos y es quien hace el refill una y otra vez. La historia relata que hubo una vez un rey muy viajero y en uno de sus muchos paseos decidió meterse con sus acompañantes a un restaurante común. Él mismo sirvió el té a estos hombres y ellos, a su vez, no pudieron hacer la reverencia adecuada para no evidenciar ante la gente que se trataba de tan importante personalidad, por ello lo hicieron golpeando dos veces con un dedo la mesa. Actualmente así se agradece a aquél que te sirve la tradicional bebida y lo haces con un dedo si eres soltero, con dos si eres casado o con todos si tienes familia.
Hay un platillo tradicional que se llama Hot Pot y consiste en un caldero hirviendo al centro de la mesa (los hay picantes, medios o naturales), tu echas dentro de su agua diferentes verduras, carnes o extrañas cosas que, una vez cocidas, son rescatadas de esta olla central para poderlas comer.
Sobra decir que la mesa termina echa un mugrero y puede ser difícil para aquellos obsesos con los alimentos el mezclar vísceras con pasta de soya pero es interesante compartir esta forma de comer que originalmente fue creada para el tiempo de frío.
La verdad es que he comido muy bien durante mi trayecto, el Hot Pot no fue mi comida preferida pero los noodles, domplings y demás cosas que me han tocado probar han sido deliciosas.
Algunas no he querido ni preguntar de donde proceden pues aquí todo es comestible o como lo explicara mejor una chica china: "En China se comen todo lo que vuela, menos los aviones y todo lo que se arrastra menos los bebés"
Por cierto, en Hong Kong hay un té lechoso con bolitas de tapioca cafés, originario de Taiwán que es una delicia y hay que probarlo!!!
Al igual que los panecillos comúnmente conocidos como old lady (señora vieja) que están rellenos de melón y semillas de loto... mmmmmmhhhhh!!!

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