Me encontré con un avión mucho más grande de los que yo había conocido. Tenía dos pisos y un sinfín de chinos con otros cuantos no chinos embarcados en él. Fue una noche larga pero tranquila. Debo confesar ser algo nerviosa con eso de volar, será una representación de los miedos que me abordan de vez en vez, quizás. Sin embargo dormí bastante y desperté pocas veces. Una de ellas fue justo sobre la nieve. Aunque el cielo estaba cubierto de nubes podía sentirse una gélida tierra bajo nosotros, la luna brillaba blanca y sonreía a nuestro paso.
Cuando aterrizamos en Beijing descubrimos un frío absoluto, estábamos a menos cero. El imponente aeropuerto permanecía cubierto por una bruma espesa y así fue también nuestro despegue.
Tomamos entonces nuestro último avión hacia Hong Kong que, a pesar de ya ser parte de China, aún es considerado un vuelo internacional por ser esta isla una "administración especial".
Al aterrizar, también una densa capa gris cubría la ciudad, hay rumores que aseguran que se trata de la contaminación que viene de las fábricas de China. Lo cierto es que miles y miles de contenedores apilados en las costas y transportados en gigantes barcos dejan ver muy claramente porque China es la fábrica del mundo y porque tantas etiquetas llevan impreso un "made in Hong Kong".
Hong Kong fue devuelto al gobierno chino en 1997 por parte del Reino Unido. Sin embargo, como en casi toda la raza humana, las diferencias se hacen palpables en muchos detalles. Existen hongkongeses que no hablan siquiera el mandarín (idioma oficial) sino cantonés y el cantonés, es un idioma hablado que no puede ser escrito en su totalidad (o sea que no existen caracteres para representar gráficamente esta forma de hablar). Algunos occidentales, por su parte, llevan años aquí y siguen sin hablar chino. La gente de Hong Kong se siente, como isleños que son, hongkongeses y no chinos y en muchas ocasiones miran con recelo a la tierra firme. De hecho, la bruma espesa que cubre Hong Kong así como la inseguridad en la frontera con China son defectos que le atribuyen a la China contiental.
El gobierno central, a su vez, ha puesto muchas trabas para el libre tránsito de su gente hacia Hong Kong al tratarse de una isla altamente influenciada por el capitalismo inglés e internacional.
Y sí, es un mundo muy capitalista. No miento cuando digo que hay centros comerciales y tiendas incluso bajo tierra y otros que parecen ciudades enteras. Todo se trata de shopping, tecnología, joyas, bolsas LV, piedras preciosas o Rolex. Es un trepidante mundo que se mueve al compás de las millones de luces que alumbran las calles y las compras. La gente transita las calles con maletas para llevar sus recién adquiridos artículos y en ocasiones es imposible caminar por la cantidad de personas.
Hay cientos de tiedas de belleza, las hay una tras otra. Las chicas se fascinan con la moda y con lucir hermosas.
No se... o en México estamos muy atrás en este tema o yo soy la que estoy fuera de onda o realmente el oriente nos lleva ventaja agigantada con la moda y la estética.
Y por cierto, para mis amigos amantes del blackberry, temo decirles que están fuera de onda pues aquí lo más in es iphone; hay incluso lista de espera para el nuevo modelito.
Así, en un mundo que pareciera muy lejano a nuestra mentalidad occidental, el deseo de poseer lindos bienes materiales o lucir hermoso es también el gran anhelo de la sociedad y la división entre razas igualmente separa y hiere a nuestros hermanos.
aun no tienes el iphone4?
ResponderEliminarhermana corazón de espinaca, tenemos que hablar seriamente!
Un abrazo desde España!