Después de descubrir un sinfín de platillos, de todos tipos, texturas, sabores, olores, colores (hay que evitar pensarle demasiado) y de muchas jarras de té de jazmín, llegó finalmente le hora del postre.
Uno de los postres más populares son los frijoles. Sí, frijoles rojos que son dulces. Un shock cultural para cualquier mexicano, pero son interesantes (aunque no deliciosos).
Lo que sabe mejor de esta historia, como siempre, es su trasfondo.
Le llaman algo parecido a "frijoles de boda" porque generalmente lo sirven en esta festividad, dentro de su mezcla vienen incluídas semillas de loto, que son maravillosas.
Tienen un sabor exótico, perfumado, nunca había probado algo así. Es maravilloso sentir sabores completamente nuevos, es como si te acariciaran un lugar que no sabías ni que existía... es casi adictivo.
Las semillas representan la fertilidad y por eso dan este plato en los matrimonios, para augurarle a la futura madre un hijo por año. Una petición imposible en la China continental pero finalmente un rezo por la vida, por consagrar las semillas y por preservar las tradiciones.
Por otra parte, antiguamente se regalaban collares de estos frijoles rojos para demostrarle el amor a la persona elegida.
Así, entre semillas se tejen estos relatos de amor... ¡Ahá!
No hay comentarios:
Publicar un comentario